“CUIDA busca algo muy concreto: conectar negocio, innovación y realidad asistencial para transformar de verdad el sector del cuidado”
El sector de los cuidados de las personas mayores se enfrenta a retos desafiantes como la presión demográfica y asistencial y la necesidad de innovar sin perder el enfoque humano. En este entorno, para dirigir un certamen como CUIDA se requiere no solo de experiencia, sino también de visión, capacidad analítica y comprensión transversal.
Estos rasgos son los que define a Daniel Foncillas, director de CUIDA, el primer congreso para los profesionales en la atención, asistencia y cuidado de personas mayores. Daniel combina una sólida formación en gestión empresarial —licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Autónoma de Barcelona y formado en la Escuela Suiza Barcelona— con una trayectoria vinculada al análisis de datos y la organización de grandes eventos profesionales.
Antes de asumir la dirección de CUIDA, Daniel desarrolló su carrera como analista en compañías como DSV España-Portugal y Restaurant Brands Iberia, una etapa que le aportó una mirada estratégica basada en datos y eficiencia operativa. Posteriormente, desde PROFEI, ha estado implicado en la conceptualización, coordinación e impulso de salones como Creativa Barcelona.
Ahora, Daniel Foncillas lidera la primera edición de CUIDA con un objetivo claro: construir un foro útil y conectado con la realidad del sector, respaldado por el rigor y la experiencia del Comité Científico.
El sistema de cuidados atraviesa un momento clave con una población cada vez más envejecida y modelos que no siempre evolucionan al mismo ritmo. De hecho, es un sector que está atrayendo cada vez más interés empresarial y tecnológico. ¿CUIDA nace principalmente como un espacio para este perfil o pretende ir más allá?
CUIDA es mucho más que un espacio para empresas o inversores. Es, ante todo, un foro profesional amplio y transversal, donde se abordan de forma integrada todas las dimensiones del cuidado: la empresarial, la tecnológica, pero también —y muy especialmente— la social, asistencial y laboral.
De hecho, uno de los objetivos principales es reunir a todos los perfiles del sector, desde directivos y empresas hasta profesionales de atención directa, sanitarios, trabajadores sociales o responsables públicos, generando un espacio real de diálogo entre todos ellos.
Además, el congreso está estructurado precisamente para dar respuesta a esta diversidad, con bloques específicos orientados a residencias y servicios, sector social y ámbito sociosanitario, junto con actividades transversales que conectan todos estos mundos.
Por tanto, no es solo un evento para hablar de inversión o tecnología, sino un espacio donde se debate también sobre condiciones laborales, sostenibilidad del sistema, calidad de vida de los profesionales y modelos de atención más humanos.
En resumen, en CUIDA buscamos algo muy concreto: conectar negocio, innovación y realidad asistencial para transformar de verdad el sector del cuidado.
¿Y cómo se afronta un reto tan importante desde una primera edición?
Efectivamente, CUIDA celebra su primera edición en 2026, por lo que es un proyecto nuevo, de hecho, nace con una base muy sólida: está impulsado por Profei SL y la Fundación Firagran, dos entidades organizadoras de la feria FiraGran, el salón de las personas mayores de Cataluña, con más de 25 años de trayectoria.
Esto hace que, aunque sea la primera edición de CUIDA como feria profesional, no partimos de cero, sino que aprovechamos toda la experiencia, el posicionamiento y el ecosistema ya consolidado de FiraGran.
Además, el objetivo es claro desde el inicio: que CUIDA se convierta en el punto de encuentro anual de referencia del sector profesional del cuidado, tanto a nivel nacional como en el sur de Europa.
Todos hablan del reto de los cuidados en el futuro y de la crisis que se avecina. ¿Cómo veis desde la dirección de CUIDA este futuro?
El reto de los cuidados ya no es futuro, es presente. Hoy estamos ante un cambio demográfico sin precedentes: la población vive más años y, en consecuencia, aumenta de forma muy significativa la necesidad de cuidados de larga duración. Países como España están entre los que tienen mayor esperanza de vida, lo que implica que cada vez habrá más personas en situación de dependencia.
Esto tiene una consecuencia muy clara: la demanda de profesionales del cuidado está creciendo mucho más rápido que la capacidad del sistema para cubrirla.
De hecho, uno de los grandes retos del sector es precisamente la falta de profesionales, vinculada a factores como las condiciones laborales extremadamente exigentes, la falta de reconocimiento social, o las dificultades de atraer y retener talento.
Por eso se habla ya abiertamente de una “crisis de los cuidados”: no solo porque habrá más personas que necesitarán atención, sino porque si no transformamos el modelo, no habrá suficientes profesionales para garantizar una atención de calidad.
En CUIDA abordamos este reto de forma directa: no solo desde la innovación o la tecnología, sino también poniendo el foco en los profesionales, su bienestar, su formación y su papel clave en el futuro del sistema.
El sector de los cuidados cuenta con una alta presencia de personas migrantes, muchas de ellas mujeres. ¿Qué papel real están desempeñando en la sostenibilidad del sistema y qué riesgos existen si no se integran plenamente en el mercado laboral?
Es una realidad que el sistema de cuidados, tanto en España como en Europa, se apoya de forma muy importante en personas migrantes, y especialmente en mujeres. En el caso español, en ámbitos como el empleo del hogar o los cuidados domiciliarios, una parte muy relevante de las trabajadoras son de origen extranjero, en algunos casos superando claramente el 40–50%. Esto no es casual: históricamente ha sido una de las principales puertas de entrada al mercado laboral para muchas mujeres migrantes.
Por tanto, siendo muy claros: hoy el sistema difícilmente se sostendría sin su aportación.
Ahora bien, esto también pone encima de la mesa un reto importante. No podemos construir el modelo de cuidados del futuro apoyándonos únicamente en dinámicas de precariedad o invisibilidad. El debate que queremos impulsar desde CUIDA va precisamente por ahí. Porque más allá de los titulares, hay una realidad muy clara: hay muchas profesionales —en su mayoría mujeres migrantes— que hoy sostienen buena parte del sistema de cuidados.
Y eso hay que decirlo sin rodeos, pero también con responsabilidad. No se trata solo de reconocer su papel, que es evidente, sino de mejorar de verdad sus condiciones, su formación y el reconocimiento social que tienen, que a día de hoy sigue siendo insuficiente.
Al mismo tiempo, el reto es más amplio. Porque el problema no se resuelve solo incorporando a más personas. Si el sistema sigue siendo poco atractivo, precarizado o poco valorado, vamos a seguir teniendo el mismo problema.
Por eso hablamos de transformar el modelo: hacerlo más sostenible, más justo y más profesionalizado. En definitiva, las personas migrantes son hoy una pieza clave del sistema, pero el verdadero reto es construir un modelo de cuidados que funcione con calidad, equidad y reconocimiento para todos los profesionales.
En CUIDA, ¿se podrán ver ejemplos de buenas prácticas?
Efectivamente. El Foro CUIDA es un pilar fundamental del evento y donde aterrizamos todos estos retos en contenido útil para los profesionales.Precisamente, uno de sus grandes valores que queremos ofrecer es que no se quedará en el discurso, sino que se construirá a partir de experiencias reales, debates estratégicos y herramientas aplicables al día a día.
El programa combina conferencias, debates, talleres y espacios de buenas prácticas, donde organizaciones y profesionales comparten casos concretos que ya están funcionando y que otros pueden replicar.
Por ejemplo, en CUIDA vamos a poner encima de la mesa cuestiones muy concretas que están marcando el día a día del sector. Desde cómo avanzar hacia modelos de atención realmente centrados en la persona —hablando de unidades de convivencia o nuevos formatos como el senior living— hasta algo tan importante como dar voz real a las personas usuarias y a sus familias en la toma de decisiones.
También vamos a hablar, y mucho, de los profesionales. Del desgaste que están viviendo, del burnout, de la dificultad para atraer talento o de cómo algunas organizaciones están empezando a cuidar mejor a sus equipos y a mejorar su calidad de vida.
Otro bloque clave tiene que ver con la coordinación entre lo social y lo sanitario. No desde la teoría, sino a partir de casos reales: cómo se están organizando ya algunos territorios para trabajar de forma más integrada entre residencias, atención primaria y hospitales.
Y, por supuesto, abordaremos la tecnología, pero con criterio. Veremos aplicaciones prácticas —como la telemonitorización o el uso de inteligencia artificial para detectar riesgos—, pero también abriremos el debate sobre hasta dónde tiene sentido llegar y cuáles son los límites éticos.
Y todo esto sin perder de vista lo más importante: los derechos y la calidad de vida de las personas. Desde cómo se toman decisiones en el final de vida hasta qué responsabilidad tienen los profesionales en esos procesos.
Además, el formato está pensado para que no sea solo escuchar, sino participar, debatir y salir con herramientas concretas que puedas aplicar desde el primer día.
En definitiva, el Foro CUIDA busca algo muy claro: convertir la reflexión en acción y ayudar a los profesionales a transformar de verdad los modelos de cuidado.