Aproximadamente el 20% de las personas mayores de 75 años se sienten solas sin desearlo. Así se desprende de los datos manejados por el Observatorio Estatal de la Soledad no Deseada, ‘SoledadES’, que refleja cómo en los últimos años de la vida el aislamiento aumenta. Pero la soledad no deseada ha dejado de ser una realidad invisible para convertirse en una prioridad de Estado. Y es que, este mes de febrero el Gobierno ha aprobado el Marco Estratégico Estatal de Soledades (2026-2030), la primera hoja de ruta nacional diseñada para detectar y combatir este fenómeno que afecta especialmente -aunque no exclusivamente- a las personas mayores.
Esta estrategia estatal no solo busca paliar la soledad en las personas mayores, sino también prevenirla de forma precoz mediante la creación de redes comunitarias y un sistema estatal de detección temprana. Así, por ejemplo, la iniciativa contempla por ejemplo, la reconversión de residencias o centros de día en espacios abiertos a los vecinos, sin necesidad de ser usuario o residente. Estos centros podrán, por ejemplo, organizar actividades de ocio y cultura para todos los interesados en asistir, así como abrir comedores comunitarios o dar servicios de comida preparada.
La estrategia también impulsa las viviendas colaborativas séniors o intergeneracionales, donde los vecinos cooperan y se ayudan mutuamente, o que los médicos de Atención Primaria puedan prescribir la participación en actividades.