Un nuevo informe realizado por el Imserso ha constatado lo que la evidencia ya venía subrayado: la tecnología puede transformar el sector de los cuidados, pero solo cuando está al servicio de las personas y su autonomía.
El informe “Las tecnologías al servicio de los cuidados. Revisión de la evidencia de su efectividad” recuerda que cada vez hay más personas mayores, con mayor nivel de dependencia y necesidades asistenciales más complejas, sin embargo, el sistema no está creciendo al mismo ritmo, por lo que la tecnología y la digitalización puede ser la herramienta clave para garantizar una vejez más digna.
El informe valida que la tecnología optimiza la gestión y mejora la calidad de vida de las personas mayores, siempre que no reemplace al cuidado humano, que permanece como el eje central del bienestar. Herramientas como aplicaciones y programas online fomentan la actividad física y previenen el deterioro funcional, mientras que la domótica y la teleasistencia permiten prolongar la estancia en el hogar con seguridad, siempre bajo supervisión profesional. Asimismo, la inteligencia artificial y la robótica pueden aliviar la carga física y administrativa de los cuidadores, dejando más tiempo precisamente para lo importante: el trato humano.
El documento destaca, también, el papel de los robots sociales en centros asistenciales, que pueden ser una solución real contra la soledad no deseada, mejorando el estado emocional de los residentes y reduciendo la ansiedad en personas con demencia.
El informe, en cualquier caso, destaca que el éxito de esta integración reside en el enfoque centrado en la persona, evitando que la tecnología se convierta en una barrera fría, sino en un puente para la autonomía: «La tecnología no viene a sustituir el afecto humano, sino a liberar tiempo y recursos para que el cuidado sea más humano que nunca”. De hecho, las personas mayores necesitan de una tecnología sencilla, fácil de manipular y de entender y que realmente responda a sus necesidades. El reto actual, sin embargo, ya no es demostrar la utilidad de esta tecnología, sino asegurar que ninguna persona mayor se quede atrás debido a la brecha digital.